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E N M E M O R I A D E
RUTH SOVERO VILLARROEL
Sé que mi partida ha dejado un vacío inmenso, pero no fue un adiós, sino un hasta pronto. Donde estoy, hay calma, hay luz… y desde aquí los miro con gratitud. Gracias por haber sido mi motivo, mi fuerza, mi hogar. No detengan sus pasos por tristeza; vivan con la alegría que siempre soñé para ustedes. Ayúdense, cuídense y ámense, porque ese es el mayor homenaje que pueden darme.
Cuando el corazón les duela, cierren los ojos y piensen en mí sonriendo. Ahí estaré, acompañándolos en silencio,
diciendo una y otra vez:
“Estoy bien, y los amo con todo mi ser.”
Con amor eterno,
Ruth


